<

 Independència de Catalunya
 Resistències
 Nuclear? No gràcies
 EG i OGM
 Grup de tòxics
 Ecologisme pràctic
 Ecologisme: bases teòriques
 Ecologisme: clàssics
 Ecologisme: emergències planetàries
 Novetats
 Agenda
 e-Biblioteca
 Documentació
 La Revista
 Vincles
 Una sola terra
 Venda Llibres
 Nosaltres
 Cercs


Escriu el teu correu
 
La Terra és viva? | Planet of the humans | Club de Roma | Laudato Si | VolcansGarrotxa | ExpoPinturaSVT | Tribunals | Postgrau Natura i Espirtualitat | Earth Activist Training - EAT | Cercs: 30 anys! | Manifest "Darrera crida" | Recordant Pete Seeger | Arapo | DonesenPeudePau | EcoUniversitat | DoctrinadeXoc | IPCC+Al Gore, Premis Nobel | Madonna: Hey You | Wangari Maathai, Premi Nobel | Homenatge al Prof. Margalef ! | Nosaltres no som Fòrum 2004 | Carta de Jose Bove a l´alcalde Clos |

Novetats

HOMENATGE AL PROFESSOR MARGALEF !



El que ha sido calificado por Joandomènec Ros como ‘el científico y naturalista catalán de mas renombre internacional’, falleció en Barcelona el pasado 23 de mayo. El profesor Ramon Margalef (1919-2004), ecólogo, limnólogo, oceanógrafo y planctologo, considerado maestro de ecólogos y de ecologistas, fue autor de destacadas aportaciones en el ámbito de la ecología pero sin descuidar el entorno social, y supo explicar de forma bien simple a todo el mundo, pero especialmente a niños y niñas, los conocimientos que el estudio de la naturaleza le desveló.

Hoy, cuando la ecología impregna el lenguaje de casi todo el mundo, es gratificante releer lo que decía el profesor: ‘Actualmente la ecología goza de gran predicamento en los medios de comunicación y en la propaganda política. Los resultados son mixtos: no vale aquello de que, bien o mal, lo importante es salir en los periódicos. Mucho esfuerzo y dinero se han invertido en estudios ambientales de calidad muy dudosa y cuyos resultados, además –no sabemos si hay que añadir afortunadamente- suelen permanecer archivados’ (1991).

El profesor Margalef fue un ejemplo vivo de cómo se puede alcanzar un alto grado de conocimiento observado y analizando críticamente lo que ocurre a nuestro alrededor. Bien pronto inició sus actividades de estudio de la naturaleza. Se licenció en Ciencias Naturales, con premio extraordinario, en 1949. Ya entonces tenía escritos un montón de trabajos inéditos y mas de cuarenta publicaciones sobre plancton y otros organismos de agua dulce. En 1951 defendió su tesis doctoral titulada ‘Temperatura y morfología de los seres vivos’. Entre 1949 y 1957 publicó una serie de 80 trabajos que cubren un amplio espectro temático que no está al alcance de los naturalistas mas especializados. En 1957 ve la luz, publicado en las memorias de la ‘Reial Acadèmia de Ciències i Arts de Barcelona’, su discurso de ingreso titulado ‘La teoría de la información en ecología’, una excelente aportación para una interpretación termodinámica de la diversidad de especies (que posteriormente fue publicada en la revista General Systems). Con esta obra se iniciaron sus aportaciones sobre la teoría ecológica, a la que siguieron ‘On certain unifying principles in ecology’ (1963) y su libro ‘Perspectives in Ecological Theory’ (1968), la cual tuvo una gran influencia en todo el mundo (fue traducido a muchos idiomas antes que al castellano, 1978). Esta obra supuso la difusión de sus ideas sobre la organización y el funcionamiento de la biosfera, y ha sido continuamente actualizada y puesta al día, mediante sus obras posteriores: Ecología (1974), La biosfera, entre la termodinámica y el juego (1980), Limnología (1983), Teoría de los sistemas ecológicos (1991), Our Biosphere (1997). En 1967 ganó la primera cátedra de Ecología del Estado Español (Universidad de Barcelona), desde donde ha creado una verdadera escuela de pensamiento. Recibió numerosos reconocimientos a nivel mundial y también, casi al final de su vida, recibió el reconocimiento del gobierno democrático de Catalunya. Puede considerarse que Margalef realizó la integración en un corpus teórico coherente el funcionamiento de la biosfera. Y lo hizo a partir de la observación de la naturaleza, reconociendo los mecanismos físicos y biológicos en los sistemas globales y explicando la manera como la especie humana está alterando estos mecanismos.

El profesor Trevor Platt dijo de él: ‘Ha sido uno de los principales arquitectos de la estructura intelectual con que nosotros organizamos actualmente nuestras observaciones, conclusiones y especulaciones. Nos ha animado a plantear mejor las preguntas y nos ha ayudado a sacar mucho mas sentido de los resultados [. . . . .] ha conseguido una alta reputación como fuente de nuevas ideas y de intuiciones originales, a veces provocadoras, frecuentemente controvertidas, pero siempre dignas de atención [. . . . ]. Muchos opinan que Margalef es el ecólogo mas distinguido e influyente del mundo, y tal vez el mas citado’.

Margalef fue también pionero en la aplicación de las ideas y principios de la ecología a los problemas generados por las sociedades humanas modernas en su relación con los sistemas naturales. El postulado básico de Margalef era que se debe considerar a la persona humana como parte integrante de la biosfera y enmarcada dentro de un contexto ecológico general. Sus primeras incursiones en el campo de la interacción humana con la biosfera datan de principios de los años 70. Su artículo titulado ‘Ecological Theory and the prediction in the study of the interaction between man and the rest of the biosphere’ no fue traducido al castellano hasta el año 1983. No obstante, desarrolló este pensamiento en su obra ‘Ecología’ (1974), en la introducción que redactó para la obra ‘Natura, ús o abús?’ (1976) y en un artículo escrito diez años después de la Conferencia sobre Medio Ambiente Humano organizada por las Naciones Unidas (Estocolmo, 1972), titulado ‘La ciencia ecológica y los problemas ambientales técnicos, sociales y humanos’. Todo este pensamiento ha sido continuado en numerosos escritos realizados bien como introducción a obras enciclopédicas (Història Natural dels Països Catalans’, 1989; Biosfera, 1993), bien en artículos para revistas científicas.

Otro aspecto interesante es lo que el profesor Margalef opinaba sobre el ecologismo, pues contrariamente a lo que muchos piensan, el profesor estaba enormemente interesado con los problemas ecológicos que se manifiestan en el seno de nuestra sociedad. Hace ya muchos años definió la relación entre la ciencia de la ecología y el movimiento ecologista: ‘la ecología es al ecologismo, lo que la sociología es al socialismo’. Posteriormente volvió a expresar su opinión a lo largo de la presentación que hizo de Edward Goldsmith en el Simposium ‘Una Sola Terra’ (Barcelona, octubre, 1989): ‘Los movimientos ecologistas, como buena parte de las religiones organizadas, promueven un sincero sentimiento de culpa, que a veces lleva a adoptar buenas decisiones personales. Con mucha frecuencia, se hace difícil llevar a la práctica estas decisiones personales. ¿ Qué puede el ciudadano normal ante las complicadas estructuras económicas de las cuales siente el peso, sobre sus espaldas y sobre su entorno?. Tratar de mejorar el planeta es importante, pero no nos debe distraer de ocuparnos de nuestro entorno. . . . . Una función positiva de los movimientos ecologistas es facilitar la percepción común que existe un límite superior a todo, y estimular, discretamente, las motivaciones culturales para buscar el deseable enderezamiento. La función del ecólogo es reconocer los mecanismos físicos y biológicos en los sistemas globales, a partir de la observación de la naturaleza; mientras que el ecologista, intuyendo o recogiendo la percepción social de los posibles límites, definidos de manera mas o menos justificable, debe ayudar a generar motivaciones o reacciones “enderezadoras”. También se podría hablar de la función de religar la percepción de los límites con una ética de la actuación’.

También es importante destacar los esfuerzos del profesor Margalef para poner sus conocimientos al alcance do todo el mundo, utilizando ‘un lenguaje rico y sugestivo y con una narrativa ágil y agradable, propio de los mejores naturalistas divulgadores’, según Joandomènec Ros. En el aspecto divulgativo se pueden incluir sus obras: ‘Ecología’ (UNED, 1977), que tuvo un gran éxito editorial, tanto que se incluyó en una enciclopedia de gran difusión (Planeta, 1981) y ‘Planeta azul: planeta verde’ (Prensa Científica, 1992).

El profesor Margalef era bien consciente de cómo su pensamiento (la persona humana como parte integrante de la biosfera) revolucionaba el pensamiento dominante (el hombre, cumbre de la creación, dominador de la biosfera) y era despreciado por la intelectualidad que se califica como ‘moderna’. Así, ya en el año 1983 escribió: ‘. . . la aportación de la teoría de la evolución ha consistido en mostrar la continuidad genética del hombre con el resto de la naturaleza viva. Creo que la ecología nos está haciendo ver la unidad funcional del hombre con el resto de la biosfera y del planeta. Pero la cultura contiene muchos conflictos y las afirmaciones anteriores corresponden a la opinión de ciertos grupos. En otros despiertan un rechazo considerable. . . . La norma tan antigua según la cual no se puede gobernar a la naturaleza, si no es conociéndola y obedeciéndola, despierta mas irritación que entusiasmo entre las penúltimas hornadas de intelectuales’.

Recientemente tuve la oportunidad de vivir la experiencia personal de que consideración tenía la clase política y sus acólitos intelectuales, al profesor Margalef. Fue con ocasión de la toma de posesión del nuevo President de la Generalitat de Catalunya, en el Pati dels Tarongers, donde encontré al profesor solo en un rincón del Pati, que estaba lleno a rebosar, sin que nadie de los presentes se dignara a mantener una conversación con él. Entablamos una conversación sobre la actualidad del momento y nos pidió, a mi y a un amigo que me acompañaba, que le ayudáramos a acercarse a saludar al nuevo Presidente. Nadie de los presentes había tenido el mas mínimo detalle hacia su persona, un maestro al cual debieran haber honrado y del cual debieran haber aprendido. Todo un síntoma para nuestro país.

Josep Puig i Boix Alternativa Verda Article original escrit per a la revista INTEGRAL (juny 2004)



APUNT BIOGRÁFIC DE RAMÓN MARGALEF I LÓPEZ

Ramon Margalef i López va nàixer a Barcelona l’any 1919, està casat amb Maria Mir i te quatre fills. Es va llicenciar en Ciències Naturals per la Universitat de Madrid el 1951. Va ser becari de l´Institut d´Investigacions Pesqueres i, ja com a investigador del CSIC, director del mateix Institut a Barcelona. Ha sigut catedràtic d´Ecologia de la Universitat de Barcelona entre l’any 1967 i el 1986 i professor emèrit fins al 1992. Ha sigut professor convidat a les universitats de Puerto Rico, Woods Hole, París, Chicago, Mèxic, Yale, Perugia, Laval, Québec, Davis i Melbourne.

Entre els premis i les distincions que ha rebut al llarg de la seua carrera, cal destacar-ne el següents: medalla Príncep Albert de l'Institut Oceanogràfic de París (1972), Premi AG. Huntsman d´Oceanografia biològica (Canadà, 1980), medalla Narcís Monturiol de la Generalitat de Catalunya (1983), premi Santiago Ramón y Cajal del Ministeri d´Educació i Ciència (1984), Foreign Member of the National Academy of Science of the USA (1984), premi Italgas de Ciències Ambiental (Itàlia, 1989), medalla Naumann Thieneman de la Societat Internacional de Limnologia (1989), premi de la Fundació Catalana per a la Recerca (1990), Premi Humbolt (Alemanya, 1990), Premi ECI (1995) i doctor honoris causa per les universitats de Laval, Aix-Marseille i l´Institut Químic de Sarrià.

Ha dirigit trenta sis tesis doctorals entre 1971 i 1990. És autor de dos llibres de text que han estat especialment valuosos per als estudiants de llengua hispana: La ecología, publicat per primera vegada el 1974, i La limnología, el 1983.

Les principals aportacions científiques d’aquest autor, les ha fetes en els camps de la limnologia, l´oceanografia i l´ecologia teòrica. Ha publicat prop de quatre-cents treballs, entre llibres i articles en revistes científiques. Entre els seus llibres cal destacar: Introducción al estudio de plancton marino (juntament amb M. Massuti, 1950), Los crustáceos de las aguas continentales ibéricas (1953), Los organismos indicadores en la limnología (1955), La biosfera: entre la termodinámica y el juego (1980), l’edició de Western Mediterranean (1985), La teoría de los sistemas ecológicos (1992) i Our Biosphere (1997).

El seu discurs d´ingrés a la Real Acadèmia de Ciències i Arts de Barcelona, que tenia com a títol "La teoría de la información en ecología" (1957), va tenir un gran ressò i va estar publicat en la revista General Systems. Però probablement el seu article "On certain unifying principles in ecology", publicat en American Naturalist, i el llibret que resumia les seues classes com a professor invitat a la Universitat de Chicago, Perspectives in Ecological Theory (1968), han sigut les aportacions que han tingut un impacte mes extens i profund sobre la comunitat científica internacional.

Actualment, Ramon Margalef manté la seua activitat de recerca i també un especial compromís a "predicar", com li agrada dir, sobre tot el que ha pogut aprendre de l’observació i l’estudi de la natura.



LAUDATIO PRONUNCIADA PEL DR. ANTONI ESCARRÉ EN EL SOLEMNE ACTE D’INVESTIDURA COM A DOCTOR HONORIS CAUSA PER LA UNIVERSITAT 18 de maig de 1999

És per a mi un gran honor i una gran satisfacció participar en aquest acte en què la Universitat d’Alacant rendeix homenatge al professor Ramon Margalef. No ho és pas tant pel seus rituals, als quals no sóc gaire aficionat, com pel fet que una institució hi vulgui reconèixer públicament i col•lectiva els mèrits d’un gran investigador.

He de confessar que em resulta especialment gratificant trobar-me aquí avui pels lligams d’afecte i admiració que tinc amb els dos protagonistes principals de l’acte, la Universitat i el professor Margalef. Tinc algunes raons per a explicar els meus sentiments d’afecte i admiració vers la Universitat d’Alacant. Abans que res, i com a alacantí, no puc oblidar que el seu naixement va ser possible gràcies als esforços de molts ciutadans i institucions d’aquesta terra. En segon lloc, perquè des del seu inici els diversos equips de govern han sabut impulsar com a primer objectiu la qualitat, tant de la docència i de la recerca com, fins i tot, del mateix campus com a ambient. Per últim, sóc sensible al fet que, estant encara encetant la seva joventut, ha sofert ja un accident: la segregació no desitjada de dues titulacions importants. Puc també afegir una altra raó d’afecte molt més subjectiva encara: la Universitat de Alacant és el lloc on treballo, i ho faig molt a gust.

No faré tot seguit un inventari exhaustiu de les raons que em porten a tenir afecte a la figura del professor Margalef i a admirar-lo. Em pertoca, i és difícil, resumir-los en molt poc temps i en termes objectius els mèrits de tota una vida dedicada a l’estudi de la natura. Però per no defraudar-lo, a ell que es declara partidari de les obres en què la visió, i fins i tot la passió personal, es pot percebre entre línies, em permetran que després de glossar el que hom considera la seva trajectòria professional, doni algun breu punt de vista molt més subjectiu sobre aquest home tan particular.

Ramon Margalef va nàixer a Barcelona el 1919. Estudià a l’Escola Oficial de Comerç. Molt aviat començà les seves activitats d’estudi de la natura i tingué ja relacions amb la Societat Catalana d’Història Natural. Als 19 anys es va haver d’incorporar a l’exèrcit republicà. En acabar la guerra civil i sense haver finalitzat els estudis de comerç, va començar a treballar en una empresa d’assegurances. Quan tenia 22 anys l’exèrcit guanyador va reclamar també el seu estimable servei durant dos anys. A la fi d’aquesta segona “mili” va obtenir una beca de l’Institut de Biologia Aplicada que dirigia aleshores el Dr. García del Cid, i va fer el batxillerat en dos anys i la carrera de Ciències Naturals, en quatre.

Es va llicenciar amb premi extraordinari el 1949 i aleshores ja tenia escrits una pila de treballs inèdits i més de quaranta publicacions especialment sobre el plàncton i altres organismes d’aigua dolça, entre les quals hi havia una “Limnosociologia” en la línia de la sociologia vegetal que havia encetat feia uns anys el professor Braun-Blanquet. Aquell mateix any va ser nomenat director de laboratori que l’Institut d’Investigacions Pesqueres tenia a Blanes. Així començava la relació amb aquesta institució que va ser testimoni de l’activitat desenvolupada pel Dr. Margalef al llarg de més de vint-i-cinc anys, i que va donar com a fruit un alt nivell de prestigi per a tots dos.

Amb una capacitat de treball gens comuna publica el 1950, juntament amb Miquel Massutí, el llibre Introducción al estudio del plancton marino. El 1951 llig a Madrid la seva tesi doctoral sobre Temperatura y morfología de los seres vivos, un tema que l’ha continuat interessant al llarg de la seva existència. Entre 1949 i 1957 publica una sèrie de vuitanta treballs, entre articles i llibres, que cobreixen un espectre temàtic que no està a l’abast dels naturalistes més especialitzats: algues i crustacis d’aigua dolça, fitoplàncton i zooplàncton marí, larves de mosquits, biocenosis, sobretot planctòniques i la seva distribució en l’espai i en el temps, aplicació de les sèries logarítmiques i la diversitat d’espècies, tema aquest últim que esdevé una de les seves passions conceptuals. Alguns dels treballs tracten temes de metodologies aleshores molt innovadores, com ara tècniques per a l’extracció i la mesura de clorofil•les i altres pigments, o sistemes per al cultiu d’algues, entre d’altres. D’aquest període són també dos bons llibres que han obert el camí als limnòlegs del nostre país: Los crustáceos de las aguas continentales ibéricas i Los organismos indicadores en la limnología. Geogràficament els treballs corresponen especialment a Catalunya i les Illes Balears i, en el cas del plàncton marí, també a Castelló i a la ria de Vigo.

El 1957 veu la llum, en les memòries de la Reial Acadèmia de Ciències i Arts de Barcelona, el seu discurs d’ingrés, que té per títol “La teoría de la información en ecología”, una excel•lent aportació per a la interpretació termodinàmica de la diversitat d’espècies, que va ser publicada després en la revista General Systems.

El 1952 el Dr. Margalef deixa el laboratori de Blanes i passa a treballar a la seu de l’Institut d’Investigacions Pesqueres a la Barceloneta, del qual arriba a ser director entre 1965 i 1967. En consonància, durant aquest període de 1957 a 1967 en la seva obra científica predominen els temes oceanogràfics. Hi publica més de cent treballs, entre els quals abunden els dedicats al plàncton marí, a l’estructura de les seves poblacions i al procés de la successió de comunitats planctòniques, per a intentar trobar regularitats que puguin permetre fer prediccions.

Després d’una estada a Puerto Rico, l’Institut de Biologia Marina publica el seu primer llibre de text, Comunidades naturales. Recordo en ell un fina observació molt aclaridora, parlant de la tipificació de les comunitats d’organismes i de les escoles sorgides en els diferents països, deia quelcom així: “La classificació és una necessitat de la ment humana, llevat, probablement, de l’anglosaxona...”.

El 1963 surt en la prestigiosa revista de biologia teòrica American Naturalist un article seu sobre el principis unificadors en ecologia, que va tenir un gran ressò a tot arreu. Tot seguit d’haver fet un curs a la Universitat de Chicago, es publica el llibret Perspectives in Ecological Theory, que va produir un gran impacte en els ecòlegs de l’època i que, com a anècdota tradicional que no pot faltar, va ser traduït al japonès abans que al castellà. Ara que els cienciòmetres són tan aficionats a mesurar la qualitat de les publicacions pels índexs de citacions, puc aportar una modesta i aproximada estimació pertinent: en els anys finals dels seixanta i principi dels setanta entre un 4 i un 8 % dels articles publicats en Ecology, la revista de la Societat Americana d’Ecologia, feia referència a algun treball del Dr. Margalef.

El 1967 guanya la primera càtedra d’Ecologia d’Espanya en la Universitat de Barcelona, encara que anys abans ja s’havia fet càrrec d’aquesta assignatura, que s’impartia en l’Institut d’Investigacions Pesqueres.

Dos anys després publica un treball sobre grups d’espècies en el fitoplàncton del Carib, l’únic que té en col•laboració amb el Prof. González Bernáldez, mort fa pocs anys, que va ser el segon catedràtic d’Ecologia dels país, i amb el qual tenia una gran amistat. Herència d’aquesta bona relació és el respecte mutu entre els deixebles de les dues escoles, que facilita que els concursos de places en l’àrea d’Ecologia no siguin encara la mena de torneigs medievals que són en altres disciplines.

Fins al 1974 el Dr. Margalef feia compatible el treball en la Universitat i en l’Institut d’Investigacions Pesqueres, que depenia del CSIC. Per diverses raons va haver de deixar la seva plaça en el CSIC. Coincidint amb la seva incorporació plena a la Universitat apareix l’extens llibre d´ “Ecologia” que ha tingut una gran influència en tots els professors de llengua hispana, com també l’ha tinguda per als estudiosos de les aigües continentals l’aparició posterior de la també extensa “Limnologia”. A més a més, des de finals del seixanta fins ara la producció científica del Dr. Margalef arriba ben bé als dos-cents treballs. El funcionament de les comunitats planctòniques i de les zones d’afloraments, després de l’exhaustiva exploració de l’àrea de la costa del Sàhara són temes dominats en aquest període. També cal destacar que, després de dur a terme un ambiciós projecte sobre els embassaments amb finançament del MOPU, s’arriba a la publicació, juntament amb una colla de col•laboradors de la Limnología de los embalses españoles i es desperta en ell un especial interès per les formes biològiques de les algues planctòniques.

A una ciència com l’ecologia, qualificada de feble per alguns crítics, li vénen molt bé les aportacions més teòriques que Ramon Margalef fa en els darrers temps. Llibres com La biosfera: entre la termodinámica y el juego, Teoría de los sistemas ecológicos i el mes recent Our Biosphere són el màxim exponent de l’esforç del seu autor per entendre el funcionament de la natura en termes de ciències més exactes com la física i la matemàtica, però sense perdre de vista la inacabable i sovint poc explicable acció, creadora i exterminadora alhora, dels mecanismes responsables de l’evolució.

Per a resumir el reconeixement mundial que ja ha rebut el professor Margalef, faré una breu enumeració del premis i les distincions de que ha sigut mereixedor :
-Medalla Príncep Albert de l’Institut Oceanogràfic (França, 1972)
-Premi A. G. Huntsmann d’Oceanografia biològica (Canadà, 1980)
-Medalla Narcís Monturiol de la Generalitat de Catalunya (1983)
-Premi Santiago Ramón y Cajal del Ministeri d’Educació i Ciència (Espanya, 1984)
-Foreing member of the National Academy of Science (Estats Units, 1984)
-Premi Italgas de Ciències Ambientals (Itàlia, 1989)
-Medalla Naumann-Thienemann de la Societat Internacional de Limnologia (1989)
-Premi Fundació Catalana per a la Recerca (Catalunya, 1990)
-Premi Humbolt (Alemanya, 1990)
-Ecology Institute Prize (Alemanya, 1995)
-Comanador de l’orde d’Alfons X el Savi (Espanya)
-Doctor honoris causa de les universitats de Laval, Aix-Marseille i de l’Institut Químic de Sarrià.

De Margalef ha dit el professor Trevor Platt: “Ha estat un dels principals arquitectes de l’estructura intel•lectual amb què nosaltres organitzem actualment les nostres observacions, conclusions i especulacions. Ens ha animat a plantejar millor les qüestions i ens ha ajudat a treure molt més sentit dels resultats [...] ha aconseguit una alta reputació com a font de noves idees i d’intuïcions originals, de vegades provocadores, sovint controvertides, sempre dignes d’atenció [...]. Molts opinen que Margalef és l’ecòleg més distingit i influent del món, i tal volta el més citat”.



DISCURS PRONUNCIAT PEL DR. RAMÓN MARGALEF I LÓPEZ AMB MOTIU DE LA SEUA INVESTIDURA COM A DOCTOR HONORIS CAUSA PER LA UNIVERSITAT D'ALACANT

Com s’acostuma a dir en ocasions com aquesta, i en aquest cas sóc ben sincer, les meves paraules inicials han de ser d’agraïment, especialment per la forma cordial, i fins podria dir familiar, com se m’ha conduït a aquest acte, que em resulta més planer del que havia temut. Em sento amb deute amb les autoritats acadèmiques per aquesta distinció, en la qual reconec, com a motivació principal, els bons oficis del Prof. Escarré, amb el qual, com amb altres professors d’aquesta Universitat, compto molts anys de col•laboració científica i d’amistat personal, per a mi ben enriquidora. Suposo que seguint el costum, he de dir quelcom que tingui a veure amb el meu ofici i que reflecteixi alguns dels punts de vista generals o bàsics que, progressivament, han anat conformant, en grau creixent, la meva interpretació de la natura i, principalment, de la vegetal. Les síntesis que es fan de vell produeixen una satisfacció considerable, potser perquè un les accepta de manera poc crítica.

Però en aquest cas el que passa és que un vell no és ja tan crític amb pensaments que vénen de la joventut i que, per les raons que siguin, no naufragaren amb la crítica dels anys passats.Actes com aquest acostumen a ser propicis als llatins i això em porta al record llunyà d’una introducció a la missa que deia, més o menys: Et introibo at altare Dei, at Deum qui laetificat juventutem meam, la traducció de la qual em va portar a una discussió amb un clergue, perquè jo interpretava la segona part com “al Déu que dóna joia a allò que encara roman de jove en mi”. Cada vegada em queda menys de jove, massa cert, però el poc que em queda resulta, com a compensació, més efectiu a fer-nos pensar i continuar. En aquest cas, trobo que els avenços de la ciència, en certa manera, contribueixen a refermar-me, almenys, en una part dels meus pensaments de fa molts anys. Amb els corresponents llatins espero haver complert l’obligació que semblen comportar els discursos confegits per a aquestes ocasions.

Continuaré recordant la importància del temps, de la història, en tot allò que sigui viu: en la història de l’individu, en la successió ecològica, que és la història de com es va confegint un ecosistema, i en la història de les diverses estirps que, en part i de manera inexcusable, queden encaixades en unes funcions que gradualment van canviant les constel•lacions de les seves exigències. Aquesta construcció ideal pot tenir pros i contres, però penso que en general pot resultar acceptable.

La vida, tal com la coneixem, té un suport químic, però amb qualificacions ben definides. Recordaré solament que la vida a la Terra té el fòsfor com a element químic absolutament necessari, i tot estudiós de la vida aquàtica se’n convenç aviat. Una de les mancances més notables de l’ecologia terrestre és la migradesa de la informació sobre les disponibilitats de fòsfor en els diversos sòls i la circulació del fòsfor en els ecosistemes terrestres, com també el paper dels fongs en el transport d’aquest. L’evolució de la vida, començant per la vegetal, ha anat molt lligada a superar les possibles mancances de fòsfor. Quan s’acaba el fòsfor, la fotosíntesi continua proporcionant poder reductor a la cèl•lula, de la mateixa manera que la dinamo d’un automòbil continua generant corrent ni que la bateria estigui carregada. Si la síntesi de la matèria viva més noble i genuïna no és possible per manca de fòsfor, no s’interromp la síntesi de mucílags, beines, pigments, etc. Això permet a molts organismes senzills fixar-se sobre suports sòlids, prop dels quals, almenys en teoria, es troba sempre una concentració augmentada de materials dissolts, entre els quals, si hi ha sort, hi pot haver compostos de fòsfor —i d’altres elements. Un exemple molt bonic, en la seva complexitat, són els cianòfits del gènere Calothrix i pròxims, que en condicions de mancança d’elements necessaris (sempre fòsfor, generalment) multipliquen els estrats de les beines de mucílag, sovint hi afegeixen pigments, fan que les cèl•lules basalsdels tricomes passin a fer-se acinets durables, i les cèl•lules terminals, descolorides i primes, queden talment convertides en òrgans merament absorbents.

Em sembla evident que l’invent de la fusta, consecutiva a la síntesi dels seus components principals, que d’una manera elemental classifiquem en els grups de les cel•luloses i de les lignines, és una conseqüència de la manca local de fòsfor i de la capacitat del sistema fotosintetitzador, que no deixa de comunicar poder reductor a la cèl•lula mentre rebi llum. És clar que aquesta capacitat de major aparença, que no inactiva altres mecanismes cel•lulars, es pot manifestar també produint materials molt diversos, entre els quals són importants les cadenes d’hidrocarburs, de totes les llargades, simples o ramificades o amb anells (la farigola, el romaní...), amb moltíssimes combinacions possibles, com trobem en la varietat d’essències, de tota mena, terpents i altres materials inflamables, molt efectius en aquelles espècies, com el pi blanc, tan combustible, que es sacrifiquen per a tornar a començar o facilitar l’aventura dels ecosistemes.

En les plantes vasculars en general i especialment en el cas dels arbres, tota la situació a què s’arriba funciona com un mecanisme que porta a la dominància. Un arbre més elevat, amb arrels que baixin més avall, pot competir amb avantatge amb plantes de menor alçada. Els fa ombra i pot aspirar aigua de major fondària.

Una aproximació evolutiva equivalent, amb resultats evolucionalment comparables (augmentar les probabilitats de sobreviure) es dóna, tanmateix, en organismes aquàtics i notablement en els del plàncton tòxic. Hi ha gran varietat de toxines, segons les espècies, aprofitant que les possibilitats de configuracions moleculars són infinites. És notable que alguns dels consumidors habituals d’aquests organismes, en el curs de l’evolució, s’han mitriaditzat, és a dir, suporten el verí, i no solament el suporten, sinó que el poden usar en benefici propi, en la mesura que es conservar la seva efectivitat toxicant en relació amb els consumidors de mol•luscos i altres filtradors, que reben a través d’aquells els corresponents tòxics, amb el risc que comporten. Aquest és el problema dels musclos i d’altres mol•luscos portadors de verins, que possiblement aprofiten en benefici propi, ja que almenys s’estalvien l’explotació per part dels humans si segueixen feliços menjant dinoflagellats tòxics.

Aquests i altres tòxics, la fusta i altres suports, tots fruits de la capacitat reductora del sistema fotosintetitzador, tenen analogies innegables amb productes que utilitza la civilització humana, més enllà de la utilització que fa, al seu torn, de la fusta dels arbres i de les conquilles de mol•luscos. La fabricació de morter i, encara més, de ciment, entraria en el mateix esquema, com també l’extracció de metalls de les seves menes oxidades. Recordem també el fang i altres materials sense fòsfor emprats pels insectes socials o les vespes solitàries. Com n’és de gran l’estímul creador d’allò que ens semblen limitacions! Evidentment, els humans excel•lim en aquesta estratègia, i la sabem aplicar amb tant d’èxit que s’ha convertit en un factor molt important de competició fins i tot dintre mateix de l’espècie humana. En aquest cas les engrunes de solidaritat intraspecífica que ens quedin ho poden veure com a cosa indesitjable, que vol dir superable, i en aquesta tasca hauríem de treballar més. Pensem que la nostra civilització funciona gràcies al poder reductor emmagatzemat en combustibles fòssils, en un procés complementari al de la formació d’una atmosfera oxigenada i oxidant, propietats que avui s’estenen a la major massa dels oceans.

Voldria concloure remarcant que existeix una diferència essencial entre el meu punt de vista, que m’agradaria estendre més en la pràctica de l’ecologia, i la pràctica actual, que es limita a aplicar a l’engròs a tot el que es presenti, una estadística de fonament no bayesià. Jo crec que hom no ha de limitar-se a descriure una trajectòria, sinó que també cal cercar en aquesta la realització d’alguna funció que s’ha d’optimar o, en parla corrent, d’una tendència. Seria el vis at ergo —com qui fa embotit— que es pot percebre en la successió ecològica, en la seva significació en relació amb les respectives probabilitats de diverses tendències en evolució. Tot això és molt coherent amb el model de Volterra i, per tant, amb un principi de mínima acció i amb l’”entropia del camí” de Feynman. Considero aquestes convergències com a garantia que podríem anar per bon camí.

Tota la dificultat i la gràcia estaria en el fet d’atènyer una visió extratemporal que ens permetés escriure, abreujant i sense massa remordiment: “els esdeveniments passen com si tinguessin un pressentiment que els obliga a doblegar-se dintre d’un sistema còsmic que no sabem prou bé com va, però de la naturalesa del qual podria donar alguna anticipació l’èxit de la relativitat, en ajudar-nos a entendre el món físic”. Penso que la biologia hauria de cercar una major aproximació a la cosmologia. És allò que hom pregunta sovint: Per què, si les lleis són tan senzilles, l’Univers resulta tan complicat? Dir que l’existència del cosmos implica acabar mirant-nos el propi melic no em sembla una solució satisfactòria, i encara ho és menys la beneïda ecologia que es practica en aquests temps. La ciència és o ha de ser com la bona música, en part anticipable, en part sorpresa, encara que reconec que, tanmateix, ajudant a recollir la brossa es pot tenir, de tant en tant, alguna sorpresa agradosa.

Acabo, no sense recomanar als biòlegs que, sense oblidar mai el nivell molecular, vagin, de tant en tant, a donar cops amb el front al tronc d’un arbre i li demanin que els inspiri per a entendre millor el que passa en el món. Això són reflexions que m’he fet des de fa força temps, i encara ara no estic prou segur de saber si corresponen a “allò que queda de jove en mi”, com volia suposar al principi, o bé si són símptomes d’un inevitable repapieig.

 
© Copyright 2003 - Els Verds. Alternativa Verda - Alternativa Verda ONG